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viernes, 02 de septiembre de 2005 |
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Llego con tres heridas: la del amor, la de la muerte, la de la vida.
Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte.
Con tres heridas yo: la de la vida, la de la muerte, la del amor.
Miguel Hernández
La magia de Miguel Hernández me habita desde muy niña. Mi papá tenía en su gran biblioteca un libro ya viejo y sin pasta con su antología. Debo confesar que sentí una extraña admiración por él, un amor platónico, en el cual yo quería ser la destinataria de tan hermosos poemas, quería ser Josefina Manresa.
Pero cómo no amar al hombre del cual venia esa palabra libertaria, refléxiva y espontánea, retórica y original. Como no admirar su trayectoria vital, su ejemplo.
Tres heridas lo sé de memoría desde entonces. Desde entonces aprendí la trilogía que atreviesa el camino de todos.
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