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Reseñas
Ojo en los medios
RBD, Generación Rebelde | RBD, Generación Rebelde |
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| lunes, 31 de octubre de 2005 | |
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¿Rebelde de qué? Mía, Roberta, Miguel, Giovanni (Antes Juanito), Lupita y otros tantos chicos pertenecen a la ‘Elite Way School’, un colegio de niños bien, hijos de rancios y nuevos ricos, que “ostenta un elevado nivel de formación, pero lo que lo hace verdaderamente codiciado, es que allí los alumnos se aseguran los contactos sociales apropiados para el futuro. En efecto, la mayor parte del alumnado pertenece a la clase alta del país, o bien son hijos de importantes empresarios y políticos. Un valor agregado que tiene el colegio es que es un pupilaje, con lo que la educación que se ofrece es completa. Es un colegio diferente a todos, tiene sus propias reglas y programas de estudio y para poder funcionar según sus códigos, tiene un arreglo especial con el Estado: ellos aprueban sus estatutos a cambio de un porcentaje de becas que el colegio otorga cada año, a chicos de bajos recursos. Este porcentaje es mínimo y aunque la mayor dificultad parece estar en el examen que se les toma, lo verdaderamente imposible para los becados no es entrar, sino permanecer: sin que las autoridades ‘aparentemente’ lo registren, funciona desde hace años un grupo elite, ‘la logia’, que actúa desde las sombras y el anonimato, que se encarga de conseguir que ninguno de los becados llegue a recibirse. Con esto aseguran la “pureza” de las distintas camadas de egresados.” (Sinopsis de la telenovela) Ellos son personajes de la telenovela juvenil más vista hoy. Esta, ha causado una especie de esquizofrenia que ha calado tan hondo, que muchos de nuestros niños y adolescentes les cuesta ya distinguir entre su realidad y la realidad ajena que le es transmitida cada día a través de la televisión, la radio, los productos que comercializan la marca, afiches, álbumes, conciertos, cromitos en la salida de la escuela... Cada uno quiere ser como alguno de sus personajes principales, con cada uno teje identidad, sabe quién lo interpreta, cuando nació, de qué signo es, su trayectoria, qué le gusta, quién es novio de quien. Llegan a “conocerles” mejor que a sus mejores amigos. Saben la trama y la comentan en los recreos, entre clase y clase, por teléfono y en las visitas, porque claro, no ser rebelde esta out, o sea. Yo, mamá curiosa, me di a la tarea de seguir la trama. No deja de sorprender cómo los medios masivos ponen a todos a hablar de una misma cosa, de moldear la vida de millones de personas. Especialmente me sorprende cómo disfrazan historias aparentemente cándidas, cuando en realidad son historias sórdidas, en especial, para una audiencia tan joven. En Colombia RBD, el grupo musical resultante de la telenovela se presentó en cuatro países causando euforia, desmayos, niños perdidos, lleno total, dos discos de platino, negocio lucrativo. Hoy, 31 de octubre muchas niñas se disfrazarán de “Rebeldes”, un híbrido entre colegialas y streptiseras. Toda la trama es un entretejido que soporta uno de sus eslóganes principales: Ser rebelde es no tener clase social. Es claro que en el cedazo queda el mensaje para los niños y jóvenes: la escuela privada es lo mejor. Viva la privatización, viva nuestro pequeño mundo de jaguares… El mensaje que llega a nuestros niños y jóvenes requiere de un gran compromiso social. Desde que se prima “lo que vende”, vemos sometidos a nuestros niños y jóvenes a una especie de explosión informativa donde su propia edad es negada. Son tratados como larvas en espera a las que se le deben abrir bien los ojos, eso si a través de la vanalidad, la falsedad, la negación de su propio ser y su identidad. Las condiciones objetivas económicas visten a los niños de una gran soledad. Los niños ahora me recuerdan los pájaros en jaulas que se colgaban en los grandes patios ajedrezados. Ellos toman lo que pueden y lo que está más cerca es el botón de encendido de la tele. Junto a nuestros niños y jóvenes tenemos la tarea de resignificar las palabras para que pueblen su bello cielo, el universo que les da alas. Los niños son un componente esencial de nuestra sociedad. Palabras como honor, dignidad, solidaridad, compromiso, ejemplo, estudio, libertad, criterio, amistad, orgullo, sensibilidad, discusión, tolerancia, deben volver al corazón y a la cotidianidad. Nuestros niños y jóvenes deben saber que deben ser un ejemplo vivo, ser el espejo donde puedan mirarse los hombres y mujeres de todas las edades, ser ejemplo de fe en la vida. Nuestros niños y jóvenes deben entenderse como parte vinculada a un todo, el cual los fortalece y les da compromiso, parte de la gran experiencia de la humanidad y de las condiciones concretas de su familia y su país, para poder transformar. Estar a la altura de su tiempo, como diría José Martí. Ese es nuestro compromiso con los niños y los jóvenes. Tarea grande. ------------------------------
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