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El Factor X, en su segunda versión en Colombia, es un programa que suscita pasiones, siendo tema de conversación frecuente. Es un fenómeno de difícil soslayo. Tanto sus participantes como sus jurados despiertan identidades que se ven representadas en votaciones telefónicas para “salvar” a quien supuestamente tenga ese “factor x” tan buscado, ese factor que hará estrella al ganador.
Pero justamente, el concepto de qué es ese factor X , además por su misma ecuación (¿X es igual a qué?) la que ha originado que tenga una “libre” interpretación: ¿talento?, ¿carisma? ¿originalidad? ¿entrega? ¿calidad vocal e interpretativa?....¿pesar?..
Tal parece que la estrategia de la primera versión, solo finalizada en diciembre de 2005 y la cual fue un éxito rotundo publicitario ahora se repite. A Julio, el ganador de la primera versión, le fue expuesta su historia personal y familiar, primero sin necesidad, segundo sin ningún recato. La pobreza, las carencias, la ausencia del padre, el abandono de la compañera, el trabajo mal remunerado, hicieron que la gente del común se identificara y lo volviera un ídolo. Y no estaría mal, si fuese algo natural, algo no premeditado, y algo de lo cual no se lucrara uno de los monopolios más grandes y poderosos del país.
Ahora, en su segunda versión, vuelve la estrategia bajo el nombre y la persona de Francisco, un muchacho al que le convirtieron su analfabetismo y su sencillo trabajo campesino en el “factor X”, pues como el mismo lo admite, con un rasgo hermoso de honestidad, no tiene más que sus ganas de cantar. Y ese podría ser un “factor x”, aceptémoslo, si fuese una competencia en solitario, pero en esta segunda versión, el jurado encargado de la categoría de los 15 años en adelante, Jose Gaviria, cambió el concepto dando a sus elegidos la oportunidad de dar a conocer sus exquisitos y carismáticos talentos, sin importar sus tallas grandes y sus edades avanzadas, tan poco comerciales. Justamente un maestro tumaqueño de esta categoría, Mario, es el otro finalista.
El público colombiano ojala no vuelva en esta oportunidad a morder el anzuelo. La falta de formación se traduce también en estos eventos de farándula y entretenimiento. Ojala tanta alharaca del Factor X, permita recordar a muchos, que no es (ni más faltaba) la elección más importante en esta semana, pues esta semana el país entero se juega su futuro.
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