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lunes, 10 de septiembre de 2007 |
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Es extraño que en un país de tanta muerte la muerte sea tan ajena para uno mismo o los que quiere. A la muerte siempre se le soslaya, no se le mira a los ojos de absoluto vacío, agujeros negros que nos llevan a la nada, o al inicio, al infierno o al paraíso, al nirvana, o al remolino de átomos, de lo que estamos hechos. |
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lunes, 13 de agosto de 2007 |
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Uno de tantos fantasmas que debemos vencer, quienes somos aprendices de escritores, es la excusa para no escribir. La excusa es un fantasma agazapado detrás de las ocupaciones que no dejan tiempo para lo importante, detrás de los estados de ánimo, detrás de las dificultades técnicas, detrás de cada espacio que se le da y se le crea, para el gusto de su habilidad camaleónica. |
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viernes, 20 de abril de 2007 |
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Quiero pensar que nuestros días se empeñan en pasar como un racimo de uvas llevado a la boca o como se desgrana una mazorca fresca de maíz, uno tras otro, como llegados de antiguas cosechas, de antiguos soles, con el don fecundo de ser semilla para el porvenir. Eso quiero pensar, eso quiero vivir. |
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martes, 06 de marzo de 2007 |
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Necesario, vital, urgente para tener siempre a mano al lado izquierdo del botiquín de primeros auxilios, al pie de las curas, las gasas y de los algodones, resultan ser los apapachos en este tiempo, caricias para el alma cuando el alma duele y ni las aspirinas ni la coraza funcionan; cuando un río salado se contiene en la garganta; cuando la soledad duerme a nuestras espaldas y se hace más pesada que de costumbre; cuando los poemas de Benedetti pierden su musicalidad de abrazo; cuando toca abrir las manos y dejar pasar al amor; cuando se abre ese gran agujero negro en el pecho que amenaza tragarnos hacia otra dimensión; cuando la vida se hace tan corta…o simplemente cuando se nos quema el arroz. Ahí los apapachos son necesarios, vitales, urgentes… |
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