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viernes, 08 de agosto de 2008 |
Lima es un abrazo de los Andes con el Océano Pacífico, de allí la festividad sonora con que el mar llega a su litoral, pues de este abrazo nace tal vez el que sea el más grande y harmonioso instrumento de percusión del planeta. Para describirlo, podría decir que es algo parecido a un palo de agua o de lluvia gigante, que viene y va de forma rítmica, con su olor crustáceo y su carga de humedad y sal que hace fácil respirar.
El Pacífico llega recio a Lima, como un potro intrépido al que solo doman los surfistas más expertos. La costa por su parte, está cubierta de piedritas púrpuras, verdes, grises, que son empujadas por las olas de un golpe hacia la playa, para después arrastrarlas desgranándolas, naciendo así ese potente, seductor e inolvidable sonido atávico.
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