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lunes, 18 de agosto de 2008 |
¿Les gusta la papa con un poco de sabor a tierra? ¿A tierra? Bueno, por qué no. Fuimos invitados en Cusco a una guatia, una forma de preparación que se hace todo el año menos en agosto, cuando la madre tierra descansa, y en la que son tanto tanto la papa, como el goce del el trabajo compartido, la espera y la deliciosa conversación.
Perú tiene ocho especies y alrededor de 2.301 variedad de papa. Sus colores, sus formas y sus sabores son diversas y capaces de sorprender gratamente cualquier paladar, en especial, a mí, me gustó el camote, con su sabor dulce. La guatia consiste en hacer un hornito con terrones secos, después se mete en el horno leña seca que arde e impregna de calor la tierra. Al horno se meten primero, en la base, una capa de las papas más duras, después se derrumba parte del horno y así se hace capas de papa y tierra ardiente, quedando las papas más blandas en la parte superior. Se esperan cerca de 40 minutos, cuando se sacan las primeras papas. Nosotros tuvimos la invitación de parte de Irene y Gonzalo, pareja de artistas, que hacen de su casa un santuario de buen gusto para todos los sentidos. En la invitación estuvo presente, además de otros queridos invitados, don Lucho Castro, actor, documentalistas, director de teatro y gestor cultural, quien rigió con maestría la guatia. En el tiempo de espera la mesa se sirvió con las mejores galas, con buen vino y con salsas de ají, de aguacate, de pescado, de aceitunas. Cuando las papas estuvieron fueron servidas en una batea, con la cáscara tostada y con un poco de tierrita aún. El brindis, el agradecimiento a la madre tierra, todos a servirse, la gratitud que va y viene. La virtud de la sencillez enaltece la vida.
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