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Tierra de Maíz - El Blog de Vera Carvajal

Quiero pensar que los días, mis días, son un racimo de uvas o una mazorca fresca de maíz, no en definitiva, una cuenta regresiva. 

 
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viernes, 14 de octubre de 2005

Tenía 13 años cuando Elvira le vio y supo que pasaría con él el resto de sus vidas, y por eso no dudo en dar el sí para casarse e irse de pueblo en pueblo arriando ganado, hasta llegar a Miranda.

Después de colar café oscuro, endulzado con panela y montar el desayuno bien cargado con huevos, hojaldres, chocolate y calentado, cada mañana sale con su marido en un viejo pero bien tenido Willis, modelo 67, a vender la leche que ordeña bien tempranito.

A la voz de la leche, la leche, salen las mujeres y los niños con olletas de aluminio. Elvira y Eugenio pasan despacio para que ningún cliente se quede sin atender, en el pueblo se anda sin afanes.

 

balanza para el quesoEl negocio es vender la leche. Pero si queda algo de la leche se le saca la mantequilla o se hace queso. Y es que el queso de Elvira es una sabrosura única: consistente, graso, fresco, con aroma maternal. Se necesitan 8 botellas para una libra de queso. Por eso es que no es negocio.

A fuerza de vivir con el ganado, ni Elvira ni Eugenio comen res ni beben leche. Es que uno las ve nacer, le pone nombres, les da de comer, le coge cariño y pues si uno se las comiera sería como un caníbal desalmado.

Ellos ya se acostumbraron en su ir y venir a estar entre varios fuegos en el ojo de la guerra. Aunque a veces el miedo les muerde los tobillos no dejan su casa: Aquí hemos hecho la vida, nacieron los hijos, el clima es bueno, y somos alguien.

EugenioCuando regresan a casa, él se apea en su caballo y se va hasta el atardecer con sus 20 vacas a las montañas cercanas, donde el verano deja algo de hierba fresca. Elvira se queda sola, íngrima, pone la olla del almuerzo con tiempo, pues a la comida hay que dedicarle, y se pone a barrer el inmenso patio de tierra con una escoba de paja, a lavar la bateas de comida y ‘arreglar casa’, que son todas esas tareas que a casi nadie le gusta hacer pero que se deben hacer con gusto.

¿Cuánto hace que esta en las mismas, Elvira? Muchos, muchos años, pero sabe una cosa yo soy feliz así.

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