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Fenómeno interesante ha surgido del nuevo concepto de educación continuada que se ha pregonado tanto desde las instancias universitarias como de la tecnocracia gubernamental y del sector privado.
Fenómeno interesante por paradójico y por absurdo. Tal como están las cosas en Colombia grandes maestros como García Márquez, Rigoberta Menchú, Álvaro Mutis, Silvio Rodríguez, entre una larga lista de maestros vitales, no podrían entrar como docentes a un aula de clase, pues su ausencia de especializaciones, maestrías, doctorados y postdoctorados se los impediría estatutariamente.
Si el criterio de títulos obtenidos, otorgados por cualquier alma mater fuera el criterio generalizado, de cuántos maestros nos hubiésemos privado. Por otra parte, ¿qué tipo de saber y pedagogía garantiza un título como prerrequisito para ejercer la docencia universitaria?
La docencia libre, plantea que las personas idóneas en las áreas de la Ciencia, el Arte y la Filosofía, puedan entrar a la Universidad y ser escuchados por los estudiantes y tiene plena vigencia y sentido teniendo en cuenta la tradición y la realidad latinoamericana.
Me late que dentro de este criterio hay mucho de filtro económico y de clase, y claro esta, un magnífico negocio.
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