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jueves, 19 de octubre de 2006 |
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Era demasiado eso del desamor para Ella. Por eso se percató de tener varios amores a la mano, por si acaso. Uno nunca sabe y al fin y al cabo eso de deshojar margaritas no es cosa para una mujer moderna.
Con lo que no contaba Ella, tan precavida, es que ni la presencia de todos aquellos, hacia soportable la ausencia de Él: singular, único, definitivo.
Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere… no me quiere… no me quiere.
Eso del desamor era demasiado, aún para Ella, una mujer moderna.
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