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miércoles, 17 de mayo de 2006 |
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Ella encontró la forma de hacer lo que quería y era bueno para todos en la familia: Cada noche sería poseída por un espíritu blanco que veía el pasado, el presente y el futuro, y en sueños, cerca de la almohada, le decía con voz espectral a Él, el rumbo que debía tomar:
“Cómprale a tu carne una lavadora, esta muy cansada”; “Dale a tus corderitos más ropa”; “Controla tu mal genio macho, así irás camino al cielo”; “Acepta la mujer del cordero mayor”… “No le creas a la mujer que te vendrá con chismes mañana, apártala de tu camino”, “Dios te castigará por el licor como hizo con Noé”…
Y así fueron todos muy felices: Él, se creía bendecido y Ella, lograba satisfecha lo que la vigilia de su marido no le otorgaba.
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