|
Él prometió amarla con la terca perseverancia de Florentino Ariza a Fermina Daza, cuando Ella, dijo con cansancio no querer nunca más las angustias de un amor contrariado.
“Yo soy tu Florentino Ariza, tú… tú eres mi diosa coronada”, le escribió como sentencia, en un ejemplar de la primera edición de El Amor en los tiempos del cólera, con una letra de molde, casi tipográfica.
Y Él amó a otras muchas que pasaron por su vida, mujeres que lo hicieron algunas veces casi feliz. Y Ella amó a otros hombres, hombres que la hicieron algunas veces casi feliz, hasta que la melancolía la encontró muchos años después y decidió deshacer los pasos hasta llegar de nuevo a Él.
- Hola, soy yo… - Sabía que algún día nos volveríamos a encontrar…
Y así comenzaron una larga conversación tejida con la apacibilidad que solo se permiten quienes han vivido de sobra, la larga conversación de quien encontró su destino, la larga conversación de quien no teme conjugar su verbo natural en plural .
|