El cambio climático ha ocasionado pérdidas considerables de la cosecha de maíz en distintos países del continente. En Colombia aún no se sabe cuántas áreas de maíz se han perdido por la ola invernal, pero es evidente que nos espera en poco tiempo una disminución considerable de la oferta con la consecuente alza del precio y seguramente el aumento de las importaciones.
Este hecho necesariamente nos pone a pensar en el peligro de que se introduzcan maíces transgénicos, como lo ocurrido en el año 2009 con un área de 35.700 hectáreas sembradas con semillas genéticamente modificadas (transgénicas) en diez departamentos del país.
Antioquia y Santander, por ejemplo, se sumaron a esta lista, pues comenzaron a sembrarse en sus campos maíz transgénico en 64 y 32,5 hectáreas respectivamente.
Finalizando el 2009 ya habían diez departamentos en los que se usan este tipo de insumos: Tolima, Huila, Córdoba, Cesar, Meta, Cundinamarca, Sucre y Valle. Para el 2010 los municipios sembrando transgénicos han aumentado a 19.
Urge entonces la necesidad de apoyar nuevas tecnologías y capacitación en cosecha y poscosecha"
Los que sembraron mayor cantidad de maíz en 2009 a 2010 fueron: Valle (7.801 hectáreas), Córdoba (4.042) y Meta (3.138), y la mayor cantidad de algodón fue en Córdoba (10.186 hectáreas), Tolima (4.088), Cesar (3.799) y Huila (801).
La meta del gobierno es tener al finalizar 2011 el 30% del área de maíz sembrada con OMG, bajo la premisa que de esta manera, Colombia aprovechará mejor la oportunidad que para el sector agropecuario representa la biotecnología vegetal.
Para el caso mexicano el cambio climático es un factor importante para el aumento de las importaciones, especialmente de EEUU, aumentando el riesgo de que se diseminen mucho más las semillas transgénicas. Es lo que se desprende de la siguiente noticia:
"La Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz en México resalta la necesidad de actuar de manera urgente ante los efectos negativos sobre la producción de maíz generada por heladas fuertes presentadas en Sinaloa, donde resultó dañado el 77% de los cultivos.
Lo anterior conlleva a la necesidad de importar alrededor de 14 millones de toneladas de maíz en un año. Esta importación principalmente de maíz amarillo hará de México un país dependiente de alimentos, principalmente de Estados Unidos y con costos que superan los 45 mil millones de pesos, advirtió el secretario general de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México (CNPAMM), Carlos Salazar.
El cultivo más sensible para el pueblo de México es el maíz blanco, el principal insumo para la elaboración de la tortilla, por lo que es muy grave el que se hayan perdido unas 450 mil hectáreas de 584 mil sembradas, equivalentes al 92%.
Es de suma importancia promover entre los pequeños productores acelerar el rescate, aprovechamiento y valor agregado de los maíces mexicanos (razas y criollo de maíz), mediante una estrategia comercial integral que incorpore registro, denominación de origen y marcas.






