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Origen del maíz relato de una inga...

Lagartija de colores

En medio de la noche en territorio Siona a orillas del rio Putumayo, con la luz de media luna y millones de estrellas y la voz cálida y risueña de la profesora Digna, hija del pueblo inga…

Había una vez un hombre que tenía todo el maíz del mundo acaparado para él. Contaba cada grano  con meticulosidad y avaricia y los escondía celosamente. Una vez la lagartija pensó cómo darle una lección especialmente porque ella si quería compartir el maíz con todo el mundo. Pasaba los días y sus noches pensando cómo hacer para tomar aunque fuera un grano que escondía el hombre avaro.

Un día, se decidió y robó un grano de maíz y lo escondió en la última de sus muelas. Cómo todos los días el hombre avaro contaba sus semillas, rápidamente se percató de la falta de un grano y montó en cólera. Llamó a todo hombre y animal de la selva y empezó a esculcarles y amenazarlos.

La lagartija fue llevada como sospechosa ante el hombre furioso que increpó a preguntarle dónde había escondido el grano robado. La lagartija lo negó todo el tiempo. El hombre montó en cólera y fuera de sí ordenó que le abrieran los dedos que estaban pegados, tanto de manos como de pies, buscando el grano de maíz perdido. Con valentía la lagartija sobrevivió al oprobio.

Como no decía nada le abrieron la jeta buscando que escupiera el grano de maíz. Nada. La lagartija sufrió en silencio y el grano de maíz permaneció en el fondo de su última muela. Ahora ya saben por qué la boca de la lagartija está como desgarrada hacia los lados, sentenció la profesora Digna.

El hombre avaro cansado dejó ir a la lagartija y esta regresó a su casa, limpió cuidadosamente el grano de maíz escondido en su muela, y lo sembró. Al final salió una hermosa mata de maíz con tres mazorcas. De esta manera la lagartija pudo cumplir su cometido de regalar semilla de maíz a todo el mundo. Ya este alimento no sería propiedad de una sola persona.

La lagartija nos deja una lección sentenció la profesora Digna poniendo una voz seria y protocolaria. La lagartija aguantó el sufrimiento a que fue sometida para no renunciar a su objetivo de que todos los hombres y mujeres conozcan y se alimenten con el maíz.

De este suceso posteriormente se inventaron moler los granos de maíz con piedra y tostarlo antes de consumirlo. Así nació el aco, el primer alimento a base de maíz que probó el indígena. Posteriormente  se piló el maíz usando la legía de la ceniza para cocinar la mazamorra y así sucesivamente hasta nuestros días que comemos tortillas, arepas  buñuelos, peto, envueltos, entre otros.

A esta altura del relato mis compañeras de viaje estaba a punto de dormirse y la profesora Digna comenzó a reír con esa risa contagiosa que tienen los indígenas, que parece que todo el tiempo le hacen el quite a la tristeza. La luna se ocultó en una nube, las estrellas se escondieron también, el ruido de los barcos de la Armada colombiana que vigilan la frontera con Ecuador se hicieron más frecuentes y por si las moscas nos fuimos a dormir…

 

Padre Nuestro Maíz

Yo tengo manos de maíz. En ellas reside un hálito terrestre, y palpitan misterios arcillosos con humedad de vegetales peces.
Werner Ovalle López
Guatemala
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