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Confieso que les temía. Tener 35 no es lo mismo que tener 34 definitivamente. Pensaba que eran así como un 30 de diciembre, como un noveno semestre, como… como el límite para ser buen prospecto laboral o para ser candidata a pensión. Confieso que les temía pues cada vez se aleja más esa muchacha a la que le decían piropos y cada vez esta más cerca esa, a la que le dicen adiós suegra.

Pero pasó inedudiblemente. Llegaron los 35 oficialmente cuando las velas se apagaron después de un eufórico y destemplado cumpleaños feliz. Llegaron los 35 y para mi sorpresa nos entendimos desde el primer momento, como si esta siempre hubiese sido mi edad y no otra, se siente bien el poder mirar para atrás y sentirse satisfecho de lo que se ha hecho. Pero también se siente feliz mirar lo que hay por hacer y pensar que tienes con suerte probabilidades de hacerlo.

Me gustan estos 35 porque no tiene los sobresaltos de los 15, ni la crisis sopenca de los 30. Me gustan los 35 porque son 35 y punto.

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