Son muchos los alimentos y bebidas de diversas presentaciones que se elaboran a partir del maíz. En esta oportunidad hago una pequeña reseña del tejuino, popular bebida del occidente de Méjico principalmente, denominada la bebida de los dioses gracias a la herencia indígena de los huicholes. Estos habitan el Oeste central de México en la Sierra Madre Occidental, principalmente en los estados de Jalisco, Nayarit y partes de Durango y Zacatecas.
El tejuino es una bebida de elaboración artesanal a base de maíz cuyo origen se remonta alrededor de siete mil años, pues se han encontrado vestigios en zonas arqueológicas de Jalisco.
Es una deliciosa bebida que se vende en cada esquina en pequeños carritos de madera, motos, bicicletas y puestos fijos dedicados a su venta.
El tejuino se elabora con masa de nixtamal, o maíz cocido, piloncillo (secado del jarabe no destilado de la caña de azúcar antes de pasar a azúcar morena) y se deja fermentar en una olla de barro entre 2 y 3 días, posteriormente se coloca en una olla con hielo para servirse bien frío.
Se bebe con limón, sal y chile piquín al gusto o sin agregarle nada, es de sabor agridulce y con un grado bajo de alcohol. Se consume como un refresco, alimento o diurético.
Encontramos dos tipos reconocidos de bebidas populares de venta callejera, el tejuino y tesgüino. El tejuino puede o no tener algo de fermentación no más fuerte que el tepache, el tesgüino es fermentado al máximo para que produzca licor. Puede ser tejuino blanco o el oscuro, este último elaborado con piloncillo.
El tejuino es muy popular en Nochistlan en las festividades de San Sebastián (el Güerito). Los huicholes lo utilizaban principalmente en sus festividades y actividades religiosas.
Los ingredientes básicos son: 1 kilo de masa de maíz, 1 kilo de piloncillo o azúcar morena, 3 litros de agua, 2 limones y un poquito de sal.
Para preparar el tejuino se hierve el piloncillo hasta deshacerse, aparte en la licuadora se muele la masa con poca agua y se agrega al agua hirviendo. Cuando se forme un atole y ya casi frio se le agrega los limones. Se deja reposar 2 ó 3 días hasta que fermente, preferente en olla de barro.
El Resultado será un atole (cocción dulce de harina de maíz en agua) espeso con su color característico sumamente refrescante muy apropiado en días calurosos.






