Ella se sentó frente al extenso formulario que debía llenar en la oficina municipal. Después de una fila interminable llegó a la ventanilla de atención, donde una funcionaria le dió un papel con cuadritos donde le preguntaban cada cosa de su vida: su nombre y apellidos; edad; sexo; dirección del último domicilio... allí pensó en su tierrita y en las semillas que no pudo traer al pueblo; número de hijos vivos, y entonces vino a su recuerdo los vivos y los que no nacieron... cuando llegó al estado civil pensó, sintió y no encontró opción posible. Fue timida donde la funcionaria y le dijo... Señorita aquí no aparece mi estado civil, qué hago... la funcionaria la miró como quien da por hecho el poco entendimiento... Cómo así señora... ¿usted es casada? ...No, contestó Ella.... entonces Viuda...No.. Soltera, pues entonces... No... Separada... No, tampoco señorita... Mi estado civil desde hace 30 años, dijo Ella, es abandonada.






