En días pasados leí una noticia en un periódico de circulación nacional de mi país y me pareció por un momento estar viviendo un episodio de una serie sobre el llamado fin del mundo. Recuerdo cuando niña haber leído una reseña sobre la guerra de los mundos y veía con frecuencia una serie sobre el fenómeno ovni y lo sentía como algo tan lejano, tan irreal. Posteriormente, con el paso de los años, me adentré en lecturas sobre cómo las profecías de Nostradamus y las mayas. Hoy, a mis casi cincuenta años, algo de eso está ocurriendo.
En la última publicitada película del 2012 aparece un arca, pero no de Noé, como en las historias bíblicas sino el arca de las semillas. En la noticia referida se cita que Colombia a través del Centro Internacional de Agricultura Tropical CIAT ubicado en Palmira, mi ciudad natal se investiga y se ha enviado a dicha arca las semillas de nuestro país para ver si pueden sobrevivir a la catástrofe que nos merodea amenazante hace tiempo.
El cambio climático, un cometa que choque con la Tierra como otros predicen o simplemente se cumplan las profecías de Nostradamus o de los mayas o una invasión extraterrestre nos sorprenda una mañana y en menos de dos años este planeta termine en un cataclismo imposible de prever en sus deplorables efectos para el homo sapiens y su esfera azul.
Según la noticia, el arca de las semillas se encuentra en el archipiélago noruego de Svalbard, en el Océano Glaciar Ártico donde, en el año 2007, el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos comenzó el megaproyecto que consistió en construir una fortaleza, cerca del Polo Norte, con el único fin de conservar las semillas más representativas de varios países y protegerlas de los estragos del cambio climático y una eventual catástrofe planetaria.
El CIAT (Centro Internacional de Agricultura Tropical) es una de las instituciones que está enviando una serie de muestras al arca de las semillas. El CIAT, que en 1996 inició la labor de hacer copias de seguridad de sus muestras, tiene en su haber en la actualidad el patrimonio biológico y agrícola de 141 países, posee las colecciones más grandes de fríjol en el mundo (más de 35.000 materiales), yuca (más de 6.000) y forrajes tropicales (más de 21.000). El proceso de conservación y envío de semillas puede durar años, alrededor de tres a ocho. Parece les cogió la tarde.
El 26 de febrero de 2008, se inauguró la bóveda o arca de las semillas que consta de tres cuartos ubicados al final de un túnel de 125 metros cavado dentro de una montaña. "Cualquiera que quiera tener acceso a las semillas tiene que atravesar cuatro puertas cerradas: las pesadas de acero de la entrada, una segunda cuando está a unos 115 metros dentro del túnel y dos puertas con esclusa de aire con clave. Las claves se encuentran codificadas para permitir el acceso a diferentes niveles de la instalación y no todas abren las puertas. También hay detectores de movimiento instalados alrededor del sitio. Aparte, las cajas de semillas dentro de los cuartos son escaneadas antes de ser introducidas a la bóveda”, es lo que dice la noticia. Un verdadero bunker.
Desde Colombia ya se han hecho tres envíos de semillas en los años 2008, 2009 y 2010. Según lo leído el arca de las semillas el día de su inauguración recibió 268.000 semillas de alimentos básicos africanos y asiáticos tales como maíz, arroz, trigo y sorgo, así como variedades europeas y suramericanas de berenjena, lechuga, cebada y papa. Se estima que su capacidad es de 4,5 millones de semillas. Cantidad bastante apreciable por cierto.
La idea es conservar la semilla original el mayor tiempo posible y reproducirla mediante diversos métodos, pues la primera de ellas puede perder la capacidad de germinar. Algunas semillas pueden permanecer vigorosas hasta 20 años y se espera que en los peores escenarios de calentamiento global, el arca permanezca congelada por lo menos 200 año, señala la noticia.
El equipo noruego afirma que cada país tiene derecho a pedir sus semillas de vuelta. Dicha afirmación me hace saltar una pregunta en mi cabeza díscola pues, en un momento hipotético de la humanidad sacudida por una catástrofe planetaria de efectos impredecibles: ¿Quiénes tienen las claves de acceso al arca de las semillas? ¿Qué protocolo de seguridad y cumplimiento permitirá que los gobiernos puedan efectivamente acceder a sus semillas para brindárselas a sus pueblos y reconstruir la base alimentaria de los mismos a partir del día después de la catástrofe?
Y a los pueblos, es decir, la gente de a pié y común y corriente ¿quién garantía tendrá de tener gobiernos autónomos y soberanos frente a las multinacionales que conocemos y que se han enriquecido dizque produciendo el alimento para la humanidad, como si fuera mentira las cifras de hambruna en el mundo, especialmente en los pueblos más empobrecidos?
¿Cómo garantizar gobiernos solidarios y equitativos con su gente, que no hagan de las semillas un nuevo fortín de riqueza? O por lo menos de sobrevivencia, porque no me imagino de qué servirán fajos de billetes en un mundo al borde del colapso y donde una semilla puede ser el principio de un nuevo comienzo para un nuevo ciclo de la humanidad.
¿No sería más digno, proactivo y humano apoyar a las culturas que han mantenido durante cientos de años las semillas y los saberes y prácticas ancestrales que les ha permitido conservar dichas semillas hasta el día de hoy, e incluso, ir adaptando dichas semillas a los cambios del entorno? Pero en un mundo posmoderno donde se mata y se margina a los pueblos indígenas y campesinos que mantienen estos saberes y semillas, y se les expulsa del territorio para sembrar las selvas con megaproyectos que destruyen y contamina,n esto resulta una utopía, dirán muchos.
Por eso mejor la segunda opción: construir un arca a la mejor versión de Hollywood y esperar que sobrevivamos a la catástrofe vaticinada y ojalá entonces sirva de algo las semillas congeladas, aunque me asalta otra pregunta, especialmente para los que creen a pie juntillas la segunda opción: ¿Qué manos y qué inteligencia humana habrá de sembrar y cultivar dichas semillas entonces si a quienes conocen y saben hacerlo desde tiempos inmemoriales los estamos exterminando desde ahora?
Fotografía en licencia creative Commons Lucy Nieto: http://farm4.static.flickr.com/3604/3468070285_7f3e681be8_t.jpg






